López Ramírez es, ante todo, una persona feliz que desarrolla la creación en imaginería con una enorme ilusión. De vocación temprana, López Ramírez es un artista incansable y en constante progreso, consciente de que nunca se termina de aprender. Analiza con ojo clínico a los grandes escultores del pasado y del presente para sacar conclusiones y crear sus obras, dotándolas de belleza y espiritualidad, consiguiendo que tengan vida interna y haciéndolas cercanas al espectador.

López Ramírez nos presenta una serie de obras, con diferentes iconografías, formatos y técnicas, que recuperan la imaginería como concepto de lo que debe de ser una imagen y para lo que debe estar creada, sin caer en lo vulgar y lo soez, demostrando capacidad resolutiva en todos los campos. Las obras se nos muestran ya con madurez siendo un punto de inflexión en su carrera artística y de arranque hacia un largo camino de éxitos.

Darío Fernández, escultor-imaginero.